lunes, 30 de septiembre de 2013

    me importa un pito
    que no te encadenés por el tíbet
    que no seás la rosa
    zen
    que cabe
    en la palma de la mano
    que tu caligrafía hable en voz baja
    como quien confiesa
    tener sífilis
    que el silencio
    abra
    su plumaje brillante
    como un pato mandarín
    que el silencio
    cierre
    su bóveda oscura
    como carne de siervo
    porque
    yo me quedo
    con tu ortoepía
    al decir la palabra superficial
    con tus ojos
    como trenes que viajan a tokio
    con tu boca
    lo más campante
    como una invitación a lo lúdico
    con tu pelo
    como la montaña rusa
    más
    copada del mundo

    me manifiesto en contra
    de las corbatas
    y
    las corolas
    me declaro hostil
    para
    con las cortinas
    y las cornetas
    dejo caer mi furia icosaédrica
    sobre los aromas
    inútiles
    y las cabinas telefónicas
    de la ciudades
    imbéciles
    soy
    un dios de juguete
    y
    no tengo tiempo
    para dar vuelta los relojes
    de
    arena
    mientras tanto
    al fondo
    de la noche
    los caballos de la fiebre
    parecen
    no agotarse
    en contraste
    a mi carne sin estímulo
    tan asqueada
    por discursos
    soporíferos
    que
    conmueven
    los esfínteres
    de los adoradores
    del amor pedestre y papanatas
    por
    lo pronto
    no hay más remedio
    que repetir tus sílabas
    como un mantra
    engullir
    el orgasmo
    de frustraciones
    un insomnio
    más
    quedarme bajo la lluvia
    a cántaros
    y cantarle a gardel


    el piso del living es
    tan frío
    chérie
    no logro levantarme
    y cada
    vez
    que estoy cerca
    tu nombre
    me
    regresa
    al invierno que son
    éstas baldosas
    como el cross
    de un maldito boxeador
    capaz
    de
    arrancarme la cabeza
    es que nunca
    fui bueno en eso
    de mirar hacia ambos lados
    antes
    de
    cruzar
    de fijarme adónde
    ponía los pies
    que caí redondo como pelota de fútbol
    giran las meditaciones
    lo que átomos solitarios
    hasta estrellarse
    sueño con estaciones de tren
    y con gorriones que brotan
    de tu ojo
    de flor
    de cardo
    fumo
    como un perdedor
    hasta que se hunden las pupilas
    y adquieren
    un aspecto de cráteres
    el cuerpo
    atraviesa un frugal paisaje
    de
    ásperas botellas
    vacías
    y es que uno no se imagina
    que necesita
    lecciones
    de paracaidismo
    para mirarte una tarde cualquiera

domingo, 29 de septiembre de 2013


    sé que lo más probable
    es que prefieras
    una
    enfermedad venérea
    antes que volverme a ver
    no te culpo
    pero
    es
    que
    todavía
    llenás mi cabeza
    de autitos chocadores
    tuve tanto
    miedo
    de
    no tener nada
    para
    dar
    y ahora
    sólo
    hay viento
    en las páginas
    de arena de durazno
    supongo
    que ya no da
    para hacer avioncitos
    con el papel
    aluminio
    que envuelve los cigarrillos
    echarlos a volar
    sobre las luces de los automóviles
    como acuarelas
    provocar
    espléndidos
    accidentes de tráfico
    o no sé
    invitarte
    a andar en bici
    por las calles de cervezas azules
    bajo el ombligo
    de un anochecer siamés