lunes, 30 de septiembre de 2013

    me importa un pito
    que no te encadenés por el tíbet
    que no seás la rosa
    zen
    que cabe
    en la palma de la mano
    que tu caligrafía hable en voz baja
    como quien confiesa
    tener sífilis
    que el silencio
    abra
    su plumaje brillante
    como un pato mandarín
    que el silencio
    cierre
    su bóveda oscura
    como carne de siervo
    porque
    yo me quedo
    con tu ortoepía
    al decir la palabra superficial
    con tus ojos
    como trenes que viajan a tokio
    con tu boca
    lo más campante
    como una invitación a lo lúdico
    con tu pelo
    como la montaña rusa
    más
    copada del mundo

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