no confiés en la primavera
tampoco
en
la lengua de los
espejos
los laberintos de bolsillo
el gemir
de las escaleras por las
que no baja nadie
para oír a los muertos
por
las que no sube
nadie
a comprobar que las
estrellas continúan ahí
elipsis
el océano
no es el mismo
tiene pinta de muñeca
que abre
y cierra los ojos
rueda por la noche
como un bollito de papel
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