domingo, 6 de octubre de 2013


    nunca he sido
    un gran observador de ojos azules
    bien podría decir
    que me
    resultan bocha aburridos
    chatos y particularmente
    cliché
    hasta decir basta
    otra historia son los ojos marrones
    que califico
    minuciosamente
    con paciencia oriental y anfibia
    en innumerables categorías
    ojos nuez ojos
    avellana
    ojos greda ojos té
    ojos panal salvaje ojos ámbar
    ojos arena dócil
    ojos piedritas de rayuela en
          los patios
    de la infancia ojos caracol ágata
    ojos alpillera ojos
    quemaduras sobre papel
    ojos bon o bon
    ojos al whisky
    miel óptica círculos de espiga
    quemada
    ojos dulce de leche
    ojos tacto de madera
    ojos mancha de chocolate
       en la ropa nueva
    globos aerostáticos en foto sepia
    lunas de piel húmeda
    ojos negros entre paréntesis
    ojos etcétera

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