sábado, 19 de octubre de 2013

    tres y treinta y tres
    sigo
    despierto
    la luna adquiere
    ese color comatoso
    como una retina reventada
    soy un
    insecto en la punta de tus dedos
    me muero de ganas
    de robarte
    los ojos
    para beberlos en la cárcel
    mientras el olvido se adhiere a la espalda como caracoles
    si me escucharas
    te explicaría las madrigueras
    parpebrales y el por
    qué de la flor de manicomio
    donde a otros le chorrean los pensamientos
    en fin
    olvidé de qué iba la cosa
    cuidáte

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