tres y treinta y tres
sigo
despierto
la luna adquiere
ese color comatoso
como una retina reventada
soy un
insecto en la punta de tus dedos
me muero de ganas
de robarte
los ojos
para beberlos en la cárcel
mientras el olvido se adhiere a la espalda como caracoles
si me escucharas
te explicaría las madrigueras
parpebrales y el por
qué de la flor de manicomio
donde a otros le chorrean los pensamientos
en fin
olvidé de qué iba la cosa
cuidáte
sábado, 19 de octubre de 2013
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